Entre los colores vibrantes de las paredes y los objetos valiosos propios del Art Decó, cuelgan fotos de Carlos Gardel, Aníbal Troilo y Astor Piazzolla. Cada rincón remite al tango: el restorán se llama “Volver”, el salón principal es un homenaje a Mariano Mores y las dos suites, que cuentan con una pista de baile de roble propia, son conocidas como “El día que me quieras” y “Mi Buenos Aires querido”. Todo en un solo hotel.
El crecimiento de la industria del tango entre los turistas extranjeros llegó a uno de sus puntos más altos: ya hay dos hoteles temáticos en la ciudad de Buenos Aires, que incluyen clases privadas y suvenires dentro del paquete turístico. Uno es Mansión Dandi Royal, en Piedras al 900, San Telmo.
El otro, el Abasto Plaza Hotel, está a metros de la esquina Carlos Gardel, en el barrio donde vivió el “zorzal criollo”. Los principales salones se llaman Mariano Mores, Homero Manzi, Enrique Discépolo, Aníbal Troilo y Osvaldo Pugliese, y todas las noches están las “perlitas tangueras”, en el restorán “Volver”, donde los turistas cenan y ven bailar el 2×4, a cargo de la pareja campeona del primer Mundial de Tango, Gisela Galeassi y Gaspar Godoy.
Los europeos y estadounidenses son los turistas extranjeros por excelencia que consumen la “marca tango” en Buenos Aires. Según datos oficiales, el negocio mueve 30 millones de dólares al año, el 10 por ciento del dinero que el tango genera en el mundo. El 90 por ciento de los clientes son extranjeros, y siempre piden ver el tango genuino y no su versión hollywoodense.
El fenónemo tanguero como producto de exportación se expandió a partir de la devaluación, pero se consolidó en 2004 con el crecimiento de los negocios asociados al baile y con las nuevas tanguerías, que el año pasado tuvieron una ocupación promedio del 75 por ciento. Y cada vez hay más locales con personal bilingí¼e.
El Festival de Tango que organiza el Gobierno de la Ciudad es una de las referencias que reflejan el crecimiento de la industria: el primero que se hizo fue en 1998 y asistieron 50 mil personas. Ahora, en la última edición del año pasado, fueron 200 mil. Además, de las 64 milongas que hay en Buenos Aires, el 60 por ciento se abrió en los últimos cinco años.
Según la subsecretaria de Turismo porteña, Marcela Cuesta, “los operadores turísticos utilizan al tango como la principal herramienta para vender la Argentina”. De hecho, la temporada de cruceros, que hasta abril año atraerá a más de 100 mil pasajeros, incluye como atracción fundamental las noches de tango.
Fuente: larazon.com.ar

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