El J.M. Masiques es un velero con historia. Construido en Barcelona, allá por el 1918, es una de las últimas goletas comerciales españolas que aún sigue a flote. Hasta no hace mucho transportaba pasajeros en las Canarias. Pero estaba en un pésimo estado, y pronto cayó sobre él la pena del desgí¼ace. Tuvo suerte: Bjí¶rn Arp y Alfredo Fernández se cruzaron en su camino. El viejo J.M. Masiques se encuentra ahora en O Grove, esperando a que una cuidadosa restauración lo devuelva a su aspecto de hace noventa años. Luego iniciará un nuevo viaje, convertido, si todo sale bien, en un hotel flotante con cabida, según los cálculos de Bjí¶rn, para unos 20 o 30 huéspedes.
Esa posibilidad de convertir el velero en un establecimiento hostelero fue uno de los ejes de la conferencia que ayer dio Bjí¶rn en el propio barco. Este especialista en la recuperación del patrimonio marítimo indicó que el éxito de la restauración está asegurado tras la experiencia atesorada por Acquavisión con el Nauja. La conversión del barco en hotel, dijo, está llamado también a ser un éxito rotundo, ya que «imagínese usted hospedarse en un velero, lejos de las playas masificadas, teniendo el mar a sus pies». Esa es una oferta demasiado atractiva como para dejarla pasar.
«Creo que el turismo del futuro pasa por ahí», dijo Bjí¶rn. Y parece que el futuro ya está aquí.
Fuente: lavozdegalicia.es

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