Hace ya veinte años que unos emprendedores se decidieron a alquilar la planta baja de una antigua casa de vecinos. Allí abrieron un pequeño mesón que pronto conquistó el paladar de muchos antequeranos y visitantes con su cocina tradicional y andaluza llena de recetas de la zona. Pasaron algunos años, según recuerda el actual encargado, Manuel Miranda, hasta que los dueños de entonces se decidieran a dar un pequeño salto y comprasen el antiguo edificio de vecinos, que tuvo que ser construido de nuevo, salvo la fachada exterior, que por ley debía de ser conservada.
Con la casa como nueva, los antiguos propietarios construyeron lo que aún hoy es el Hotel Mesón Papabellotas, un pequeño establecimiento hotelero de tres estrellas y de tan sólo ocho habitaciones dobles, pero con todas las comodidades que hoy en día demanda el turista. Equipadas con aire acondicionado y calefacción, televisión por cable, teléfono, caja fuerte y baño completo, las habitaciones sorprenden por su encantador estilo rústico y sus techos abuhardillados con ventanas que miran al Arco de los Gigantes y a la zona amurallada de Antequera. Pese a esas vistas de impacto, el principal reclamo de muchos turistas es la cocina del mesón y su estratégica ubicación en pleno centro de Antequera y frente a la plaza del Coso Viejo, que tanto gustó a Washington Irvin.
Fuente: diariosur.es

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